La conservación de bosques, no puede convertirse en un nuevo factor de desplazamiento.

Elsa Matilde Escobar, directora de la Fundación Natura; señaló:  Ya estamos viviendo un desplazamiento gigante por las consecuencias del cambio climático, que se suman a las más de ocho millones de personas desplazadas por el conflicto armado. La conservación de bosques no puede desencadenar un nuevo conflicto más y aumentar el número de víctimas”. Aseguró que a Colombia le urge hacer una conservación con y para la gente. 

Según la líder de la organización, que lleva 35 años dedicada a la conservación, uso y manejo de la biodiversidad en pro de las comunidades de la Amazonia colombiana, frenar la deforestación no tiene que recaer solo en los hombros del gremio ambiental.

Para ella, el espectro debe ampliarse y movilizar a una gran masa crítica con todos los sectores del gobierno y otras organizaciones que vienen trabajando sobre el tema. 

Operativo Los Picachos

El pasado operativo de control a la deforestación en el Parque Nacional Natural Los Picachos, que arrojó como resultado cinco personas capturadas y 600 reses bajo dominio de extensión, la preocupa.  Todos ya sabemos que entre las grandes causas de la deforestación la más más alarmante es la especulación o acaparamiento de tierras. Este operativo no atacó ese motor, solo a los campesinos. Esta acción es como si tuvieras un cáncer y le pones pañitos de agua fría”.

Para la Directora de la Fundación Natura, Colombia debe hacer una gran reflexión sobre las medidas que serían efectivas para realmente controlar la deforestación. El gobierno tiene conocimiento sobre dónde y quiénes hacen el negocio, cuánto pagan por una hectárea tumbada y los que están comprando terrenos, pero no ataca ese accionar. ¿Cuál es la política de Estado? Lo de Los Picachos es una presión para que la gente desaloje.

Aseguró que el accionar en Los Picachos destapó una situación preocupante en el país: utilizar la conservación como un medio de exclusión. “Ese modelo está mandado a recoger. Al país le urge hacer una conservación con y para la gente, no solo con los indígenas, sino con los campesinos o colonos, a los que muchos catalogan como los malos”.

La conservación de bosques no puede convertirse en un nuevo factor de desplazamiento

Escobar fue más allá y afirmó que la conservación no puede convertirse en un nuevo factor de desplazamiento. Ya estamos viviendo un desplazamiento gigante por las consecuencias del cambio climático, que se suman a las más de ocho millones de personas desplazadas por el conflicto armado. La conservación de bosques, no puede convertirse en un nuevo factor de desplazamiento”.

Precisó que hay que tener claro que los campesinos no son los verdaderos protagonistas de la deforestación de la selva. Expertos lo han denunciado reiterativamente: lo que pasa, en especial en la Amazonia, es una gran especulación por la tierra de las grandes mafias y terratenientes, quienes quieren acceder a mucho más territorio de una manera muy barata. Su negocio es adquirir una hectárea que vale cero pesos y luego incrementar su valor a más de $60 millones. 

La Conservación de Bosques implica participación directa de los involucrados

Escobar dijo que prevenir la deforestación y acabar con el desorden en el país requiere de un diálogo y una participación activa, y no solo entre los sabios y expertos, sino de la gente con el gobierno. “Ambos frentes deben llegar mancomunadamente a acuerdos para construir propuestas que beneficien, por ejemplo, a los habitantes de los bordes de los parques. A su vez proyectos de ganadería o agricultura sostenible o de una gobernanza forestal. Ya hay varias iniciativas por parte de organizaciones, pero son poco escuchadas. Arreglar un problema a punta de garrote complica aún más las cosas”.

La gente debe contar con oportunidades para que disfrute de una manera sostenible de los recursos naturales. Para la Directora de Natura, para esto hay que buscar alternativas para que las personas que habitan en los nidos de biodiversidad puedan beneficiarse de ella sin ocasionar daños. “Pero eso no le toca solo al campesino. Tiene que haber una política de Estado que dé línea sobre cómo trabajar con las comunidades”.

En cuanto a la ganadería, Escobar está en contravía de su satanización. “Es absurdo decir que la ganadería debe acabarse. La mayoría de colonos en la región vive de eso. Hay que llevar a cabo una ganadería sostenible, que va mucho más allá de los usos silvopastoriles, una actividad que sea resiliente a todos los cambios climáticos y extremos”. 

Conclusión

“El Gobierno dice estar comprometido contra la deforestación, pero no ataca las verdaderas causas, que en sí son las mismas que generan la pérdida de biodiversidad. El actual modelo económico, cargado de corrupción, es el mayor obstáculo a vencer”, concluyó la directora.

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